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martes, 30 de julio de 2013

Misterio en el campamento - Beatriz García-Huidobro

García Huidobro es periodista, especializada en pedagogía y escritora de literatura infanto juvenil. Me topé con su libro por una especie de obligación y para renovar un poco mi conocimiento acerca de lecturas para jóvenes, pero me llevé una desilución, creo que el libro no es lo que los jóvenes o los niños de cerca de 12 años esperan leer.

Principalmente porque el registro de habla de sus personajes se aleja demasiado de lo que hoy los jóvenes utilizan y a pesar del poco tiempo de su primera edición (2002), Diego, Pablo, Cósima hablan más bien como adultos o niños en una situación de habla formal, mientras que toda la historia se realiza en un campamento donde la simetría en las relaciones es lo que prima.

Diego es el personaje principal, astuto, inteligente y lleno de curiosidad asiste a un campamento de verano junto con su primo, en el cual se realizan diferentes actividades de montaña, es ahí donde la escritora deja entrever que posee una visión didáctica de la literatura infanto juvenil, ya que a través de Cristobal (otro niño que asiste al campamento), Ismael y algunos monitores desliza ciertas enseñanzas, como la importancia de hacer deporte mostrando a Cristobal como alguien  "molesto" por no estar acostumbrado a la actividad física. Esta función didáctica también se logra observar en las digresiones acerca de ciertos deportes y una explicación detallada de ellos y la diferencia que pueda existir por ejemplo entre el "montañismo y andinismo" o descripción de la flora y fauna, relieve, datos históricos de la Cordillera de Los Andes.

También la autora cae en lugares comunes, ya sea en el argumento como en el retrato de sus personajes. Como en todo campamento se cuentan historias de terror y es este el argumento central de la obra, a partir de estas historias se oculta un crimen, el cual es descubierto por Diego. El libro dedica gran parte de sus capítulos a cada una de las historias de terror contadas y deja ver cierta rivalidad de género entre los participantes del campamento, los hombres se sienten superior a las niñas que ahí asisten. Luego de varios capítulos sobre las diferentes actividades que se realizan en el campamento, no se explica cómo Diego logra descubrir el crimen o cómo se va dando cuenta de que no es sola una broma la representación de las historias contadas durante la noche anterior. La explicación raya en la superficialidad acelerando un final y acabando con un argumento que podría haber sido enriquecido a partir de mostrar el razonamiento que lleva a que el personaje descubra como se pensó y realizó el robo.   El no hacerlo convierte al libro más que en una historia en si misma en una recolección de historias contadas por niños.

Tampoco existe mayor profundización en el tema de las relaciones interpersonales, tan importante para los niños de esa edad, se trata con superficialidad mientras que se podría evidenciar en la historia a través de las acciones de los personajes, por ejemplo, el cambio de Pablo con respecto a Cósima y no solo que se pueda inferir por un comentario realizado por Diego.

Creo que es un libro que pretende crear suspenso, pero no logra una atmósfera que permita al lector generar hipótesis acerca del porqué de los sucesos, si se genera curiosidad en cuanto cómo desenlazará la historia y puede ser sorpresivo el final, pero no porque se haya llegado al peak del suspenso sino por lo súbito y poco verosímil de este.

lunes, 11 de junio de 2012

Fin de semana



El fin de semana tuve una dosis de regaloneo y muestras de cariño inmenso. El Viernes en la noche, nos propusimos con Rodrigo hacer nuestra noche de películas, con el fin de ir creando una pequeña rutina de familia que nos permita compartir y estar juntos a pesar de cualquier cosa. Esta vez la película elegida era "El padrino II", un clásico... que yo por supuesto no había visto. Y bueno, no terminé de ver...
Es que no soy muy buena viendo películas y muchas veces el sueño me gana, alcancé a ver una buena parte, pero a la mañana siguiente Rodrigo me contó el resto y así por lo menos me salvé de ver tanta escena violenta. La recomiendo para todos los que les gusta las películas sicológicas, pero tienen que aguantar un poco de violencia.
El sábado en la mañana, mientras Rodrigo iba a su clase de violín, me juntaría con la mejor amiga de la vida, que tuvo uno de esos detalles que hacen que uno sonría: se acordó que hace como tres años en unos trabajos de invierno habíamos comido mankakis, directo del árbol, quedando todas pegajosas por comer ese fruto, lo que nos causó esa vez mucha, mucha risa. Este sábado llegó a mi casa con una bolsita de mankakis y me ayudó a hacer labores hogareñas (lavar loza, planchar, etc.) y después cocinamos focaccia, pan italiano que a Rodrigo le encanta, y esperaba darle una gran sorpresa con eso y ¡le encantó! así que creo que incursionaré más en la cocina, quizás no tanto en lo salado sino más bien en lo dulce, haciendo de nuestros té un momento que él recuerde. 
En la tarde estuvimos con amigas de la universidad y del colegio y al día siguiente fuimos a la casa de su tío y nos dimos cuenta que sea lo que hagamos lo pasamos muy bien juntos, siempre que cada uno ponga de su parte, yo para compartir más con sus amigos y él para escuchar y compartir más con los míos.
No sé que depara esta semana, pero de mi cuevita en la que estoy recluída y conocido a una persona muy fuerte y maravillosa: Denisse Fuentes, que es mi gran compañía y la que me ayuda a estar acá cada día con la Angélica para llegar con una sonrisa y mejor ánimo donde Rodrigo.
¡Gracias por pasar por acá y leo pronto sus blogs!